Las 3 claves para un Jardín Sostenible

Las plantas nos ayudan a disfrutar de nuestros jardines convirtiéndolos en una estancia más de nuestro hogar. Pero, ¿verdad que en casa apagamos la luz para ahorrar energía? ¿y cerramos el grifo mientras nos lavamos los dientes? Pues también podemos conseguir que nuestro jardín sea lo más sostenible posible respetando las 3 claves de un jardín sostenible: Adaptarse al suelo y clima propio, ahorrar agua y generar menos residuos y reutilizarlos

  1. Adapatarse al suelo y clima propio: la primera clave para lograr un jardín lo más sostenible posible es el estudio del espacio del que disponemos. Hemos de tener en cuenta la calidad del terreno, los canales naturales de drenaje y la cantidad de agua de la que podemos disponer. Elegir especies que requieren mucha humedad en terrenos secos, por ejemplo, supone un gasto extra de agua. Además de la calidad e irregularidades del terreno, será interesante también estudiar los vientos, zonas de sombras, tipo de tierra y tamaño de la zona a ajardinar entre otros factores. Un jardín es mucho más que sembrar unas cuantas plantas y dejarlas crecer, puede convertirse en unos de los pilares de nuestro hogar, pero también en una pesadilla de gastos y mantenimiento.
  2. Ahorrar agua: a la hora de ahorrar agua, se pueden seguir unas normas básicas con las que lograr un ahorro nada despreciable. En primer lugar, es primordial recoger el agua de lluvia para poder reutilizarla en los riegos, el agua de lluvia, además, es la más adecuada para las plantas por no aportar químicos de tratamiento presentes en el agua corriente. En segundo lugar, y aunque ya se haya mencionado en el punto anterior, es muy importante la elección de especies propias de la zona o de climas similares. Además, también se puede ahorrar mucho con los riegos instalando sistemas de aspersión, difusión o goteo y regando a primera hora de la tarde. Si, además, utilizamos un sistema de “tapizado” como el césped, se mantendrá mucho mejor la humedad del terreno.
  3. Generar menos residuos y reutilizarlos: la última clave para lograr un jardín sostenible consiste en residuos, reciclar y utilizar. Todos los elementos de residuo orgánico de un jardín (hojas, ramas de desbroce, etc) es un abono natural para las plantas. Si, además, recogemos los residuos orgánicos de nuestro hogar podremos disponer de un compost barato, orgánico y rico en alimentos para nuestras plantas.

Con estas tres sencillas claves se puede lograr un gran ahorro tanto en recursos naturales como económico, además de proporcionar a las plantas aguas y alimentos más naturales. Y es que, disfrutar de un jardín bonito, cuidado y barato está al alcance de todos si invertimos un poco de tiemblo en planear y organizar.

Césped Artificial o Natural

Ahora que, definitivamente, llega el “caloret” anunciado por cierta alcaldesa, llegan también los refrescos, los helados y el salir más a la calle y disfrutar más de las zonas verdes a nuestra disposición: jardines, parques y zonas comunes se llenan de personas de todas las edades que disfrutan del aire libre y del mayor número de horas de sol.

En estas zonas de exterior el césped es un elemento prácticamente omnipresente. A todos nos encanta sentir la suavidad y frescor del césped mientras tomamos el sol en la piscina o practicamos algún deporte. El césped aporta comodidad y bienestar, transmite frescura y es un elemento decorativo básico en nuestros jardines particulares, comunidades, parques y espacios deportivos.

¿Césped? Sin lugar a dudas sí, pero, ¿artifical o natural? ¿es siempre mejor el césped natural que el artificial? ¿es más cómodo el artificial que el natural? En este artículo analizaremos los pros y contras de los dos tipo de césped y veremos en qué caso cada uno se ajusta mejor a tus necesidades.

El césped natural es, sin lugar a dudas, la primera opción que acude a nuestra mente cuando nos imaginamos un espacio cubierto de manto verde. El césped natural tiene, entre otras ventajas, una mejor absorción de la polución y el ruido que el artificial, además de proporcionar una mayor sensación de bienestar por y de contacto con la naturaleza que, el césped artificial, por muy logrado que esté, no puede igualar.

Como contras, el césped natural requiere mantenimiento, y no sólo nos referimos a la tediosa tarea de cortarlo, sino a los riegos, plagas, abonos, calvas y uniformidad del color, una suma de incomodidades que dan más de un quebradero de cabeza (y de bolsillo) al encargado de mantenerlo.

Sin embargo, y volviendo a as ventajas, el césped natural será siempre “natural”. Es decir, siempre aportará mas frescura que el artificial, además de contribuir a regular los niveles bacterianos del suelo y de adaptarse a cualquier superficie, por muy irregular que sea.

El césped artificial suele ser la opción más solicitada cuando se trata de espacios deportivos, ya que evita las tareas típicas de jardinería: sembrar, segar, fumigar y fertilizar. Sin embargo, no pensemos que el césped artificial no requiere mantenimiento, ya que precisa de un lavado y peinado de las hebras prácticamente diario, además de desinfecciones periódicas. Además, no es la opción más recomendable en zonas muy cálidas como piscinas, ya que aporta mens frescura que el césped natural.

Como ventajas, no obstante, el césped artificial tiene siempre la medida ideal, a diferencia del natural, no “pica” cuando se ha cortado hace poco y, además, supone un importante ahorro de agua.

Volviendo a la pregunta, ¿césped natural o artificial? Pues, como todo en esta vida, depende…y… ¿de qué depende? Pues, contestando a la gallega, la elección del tipo de césped depende de una serie de factores como el tamaño del terreno a cubrir, la irregularidad del terreno, el presupuesto inicial y de mantenimiento, el uso que se va a dar al espacio y un largo etcétera de factores que habrá que analizar cuidadosamente para disfrutar del “caloret” sobre un suave manto verde.

Gardenias, cuidados y consejos

No nos equivoquemos, si bien las rosas son las reinas a la hora de regalar, las flores preferidas en los jardines de Castellón son las gardenias.
Y es que estas flores aportan un color blanco-crema que ilumina los jardines, una altura de seto ideal para separar espacios, un aroma intenso que despierta los sentidos y un verde intenso en sus hojas carnosas que, por contraste con sus grandes pétalos, las convierte en las flores preferidas en los jardines castellonenses. En este artículo te contaremos todos los trucos y recomendaciones a la hora de cuidar de estas hermosas flores.
La gardenia es un arbusto muy ramificado aunque no especialmente frondoso, por lo que es ideal para separar espacios estéticamente que no requieran de una barrera visual rea. Es decir, la gardenia es la planta ideal para envolver una zona de descanso dentro de nuestro jardín con su intenso aroma y hermosas flores.
No es una planta especialmente delicada aunque, como todas las cosas bonitas, requiere sus cuidados. La gardenia se da sin problemas en el clima mediterráneo por su calidez y suavidad de temperaturas y por el notable descenso que sufren estos climas a finales de agosto y septiembre, que favorecen la floración invernal de la planta.

Sin embargo, las gardenias no se llevan tan bien con las aguas mediterráneas (muy calcáreas) como con las temperaturas. Por este motivo, las aguas ideales para regar las gardenias son aquellas provenientes de las lluvias y, siempre teniendo en cuenta que un riego excesivo no ayuda a esta hermosa planta.
Si te decides a plantar esta especie asiática, has de saber que la época ideal para su cultivo es la primavera o el otoño, con las temperaturas más suaves, y que las plagas más habituales con las que te tendrás que enfrentar son la araña roja y la mosca blanca. No obstante, estas plagas se eliminan lavando la planta con agua, sin ser necesario un tratamiento químico para combatirlas.
La gardenia es una planta que requiere un cuidado de dificultad media, por lo que la recomendamos para aquellos jardineros con conocimientos medios acerca de jardinería.